Sin Empleo; Sin Futuro Por Hugo Maul R.

publicado el 21 de mayo del 2012, por fceblog

“Un apoyo para ti, cuatro para mí; un programa social para ti, ocho para mí”. Cualquier parecido con lo que ha sucedido en Guatemala es pura casualidad. Esta es uno de los tantos spots publicitarios que hoy inundan la campaña electoral mexicana. Un slogan que luego termina con la consabida promesa de hacer más amplios, efectivos y transparentes los programas sociales. Si la reducción de la pobreza dependiera de la cantidad de veces que se menciona el tema en los discursos políticos, propaganda oficial y promesas de campaña, no existiría más la pobreza en este mundo. Lamentablemente, como lo muestran los más de Q 3 millardos gastados por Colóm en el programa Mi Familia Progresa, el impacto sobre la reducción de la pobreza ha sido, en el mejor de los casos, limitado y transitorio. A pesar de esto, todavía persiste la creencia que la reducción de la pobreza depende únicamente de la acción gira en torno a la acción de la acción gubernamental a través de programas sociales, apoyos económicos, y todo tipo de regalos y subsidios.

Si bien la UNE fue muy efectiva en borrar del debate público el papel que juega la creación de riqueza en la reducción de la pobreza, es imperativo reconocer nuevamente el papel que juega la generación de empleo, la productividad, el ahorro y la eficiencia en la reducción permanente de la pobreza. Temas como la competitividad, atracción de inversiones, apertura de mercados y desarrollo de territorios con potencial generador de empleo deberían ser tan importantes para la política pública como los programas sociales. Por más que se perfeccionen, racionalicen y transparenten los programas sociales, no existen recursos suficientes para poder atender a través de ellos a toda la población en pobreza en Guatemala.  Si bien las carencias de la población son muy grandes y urgentes, es necesario también enfocarse en la creación de empleo y riqueza.

Lo que la población demanda son oportunidades; cualquier madre de familia sumida en la pobreza seguramente cambiaría la “Bolsa Solidaria”, el saco de fertilizante o los Q300 de Mi Familia Progresa por un trabajo seguro y de calidad.

 

 

 


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