Carlos E. Contreras M.
99000065
Fundamentación
Ética de las Ideas
Presentadas en “The Power of Ethical Management”
En el ámbito moderno de las decisiones empresariales pareciera haber un problema persistente y difícil de resolver: ¿Cómo lograr buenos resultados financieros, mantenerse competitivo y al mismo tiempo comprometerse con las acciones éticas o correctas?
No
es difícil imaginar una situación en que un gerente o administrador enfrenta
confusión respecto a cuál es el modo correcto de proceder cuando de ello
dependa su futuro, el de la empresa, o el de la competencia. En el mundo real
puede haber muchas presiones y factores internos y externos que tornen una
decisión en algo borroso y gris donde se dificulte encontrar el camino correcto
a seguir.
¿Estaría
violando ya sea la ley civil o las políticas de la compañía?
¿Existe
justicia para todos los implicados tanto a corto como a largo plazo? ¿Promueve las relaciones ganar-ganar y el
bienestar de los demás, o sólo el mío?
¿Me
hará sentir bien? ¿Cómo me sentiría si mi decisión fuera publicada en los
periódicos? ¿Cómo me sentiría si mi familia supiera la decisión que he tomado?
A primera vista pareciera que una situación difícil se puede solucionar con sólo la primera pregunta. Si algo es ilegal, no se debe hacer. Sin embargo, existen actos que pueden no estar especificados y sancionados por las leyes civiles o las políticas empresariales. En estos casos más complejos, parecería que no hay limitaciones externas para actuar como se desee, pero es allí donde se aprecia la utilidad de las últimas dos preguntas del chequeo. Estas evalúan la decisión en un nivel diferente y más profundo aunque también más subjetivo. La dificultad aquí es que es difícil o imposible cuantificar la justicia de una acto, o la utilidad que tendrá para los demás. No hay tal cosa como una “Escala de Justicia” para darle una calificación a un acto cualquiera o un “Índice de Tranquilidad de la Conciencia” para saber cómo nos hará sentir en definitiva. A pesar de estas limitaciones, creo que las preguntas pueden ser de utilidad al enfrentar dilemas éticos, pero si se supiera qué las fundamenta, probablemente se convertirían en una mejor y más completa herramienta. A continuación se analizará cada uno de los tres criterios que provee el chequeo ético para discutir su fundamento.
¿Es Legal?
El identificar la legalidad con el valor moral lleva a tomar en cuenta la tradición contractualista y específicamente las ideas de Thomas Hobbes. Hobbes ve la naturaleza del hombre como completamente egoísta y preocupada únicamente por su auto-conservación. En condiciones naturales, los deseos y aversiones del hombre son la base de las evaluaciones que necesariamente serán transitorias y subjetivas. Las relaciones con los demás son entonces violentas y competitivas, creando un entorno de inseguridad y amenaza que imposibilita alcanzar la felicidad. Como resultado, los hombres convienen y pactan en renunciar a parte de sus derechos con el fin de conseguir paz y seguridad mediante un contrato social que transforma el estado de guerra en una sociedad civil. Con el contrato surge un soberano que representará a todos. En este punto, según Hobbes, se hace presente la moralidad. Lo que esté de acuerdo con la ley del soberano es correcto, mientras que lo que difiere de ella es incorrecto. De este modo, la autoridad civil y la ley se convierten en el fundamento de la moral. Se hace necesario que los hombres cumplan los pactos que celebran, ya que no hacerlo es una injusticia. El modo para evitarlas es a través de la posibilidad de castigo para quien incumpla.
Se puede hacer ahora un paralelismo entre las leyes civiles y las normas de la empresa, el castigo del Estado y el castigo en la empresa. Ambos entornos funcionan de manera similar, y el administrador está sujeto a las reglas de ambos. Estas normas autorizadas no eliminan la libertad de las personas, pero según Hobbes les guían para que sus acciones no choquen con las de otros. De este modo, se puede ver que la primera pregunta del chequeo ético se puede fundamentar en la teoría ética de Hobbes, en cuanto emplea el criterio de legalidad para determinar si un acto es correcto o incorrecto.
¿Es
Balanceado?
Aunque pueda parecer ambiguo, esta pregunta se refiere a las implicaciones que nuestra conducta tendrá para los demás. Incluye la consideración del plazo, porque algo puede parecer beneficioso a corto plazo pero ser dañino a largo plazo. También tiene que ver con el beneficio que se derive de la decisión, pues cuando hay alguien que gana mucho, cabe la posibilidad de que alguien más pierda mucho. Busca que el bienestar y felicidad de los demás sea promovido y no sólo el propio. Si se toma en cuenta que según Bentham, el objetivo de la moral es la promoción de la mayor felicidad para el mayor número de personas, es posible pensar que la segunda pregunta del chequeo ético se fundamenta en las ideas utilitaristas. Más claramente, el hedonismo ético universal de Mill establece que la mayor felicidad para el mayor número debe ser la meta del individuo y el estándar de su conducta. De esta forma, las acciones son correctas en la medida en que tiendan a aumentar la felicidad o bienestar, y malas cuando tiendan a producir lo opuesto. Aquí se hace necesario que los intereses del individuo estén en armonía o en concordancia con los intereses del conjunto. Si se logra crear esta asociación entre la propia felicidad y el bien de la sociedad, las acciones individuales serán mejores.
Adicionalmente, en el chequeo ético no se toman en cuenta los motivos de la acción. No pregunta la causa que mueve a la persona, pero sí se enfoca fuertemente en las consecuencias que tendrá y en lo que los resultados de la acción implicarán para los demás. Igualmente, Mill afirma que el motivo de la acción nada tiene que ver con la moralidad de la misma. El motivo únicamente definiría el mérito del agente, pero son los resultados finales los que se evalúan para determinar su valor y catalogarla como algo correcto o incorrecto. Con esto, se puede afirmar que la segunda pregunta del chequeo ético se fundamenta en el utilitarismo y en las ideas de Mill.
¿Cómo me hará sentir acerca de mí mismo?
Esta es la tercera y última pregunta del chequeo. Probablemente es la más profunda y relativa, ya que cada persona tiene valores diferentes que le llevarán a juicios diferentes. Es obvio que esta parte del chequeo tiene dos componentes: el sentimiento que le causará a quién actúa (interno) y los sentimientos de quienes le rodean como resultado de la acción (externo). Inicialmente se puede intentar fundamentar este criterio de moralidad interno en las ideas de Platón. Según Platón, las almas de las personas tienen tres elementos básicos: razón, pasión y deseo. El carácter de cada persona depende del desarrollo relativo de cada una de las partes y el dominio que cada una ejerza sobre las demás. La virtud de gobernar el alma por medio de la razón es la sabiduría, regular racionalmente los deseos es la templanza y el soporte que las pasiones dan a la razón es la ira. La armonía de las tres virtudes es la justicia. Una acción que destruya el orden natural de la personalidad es injusta y por tanto mala. Una acción que contribuya a mantener la armonía de las partes del alma es justa y correcta. Como resultado, si al examinarnos y al examinar la acción que se pretende realizar se observa que causa desorden en el alma, entonces es mala. Esto va de acuerdo con lo que establece el chequeo ético.
Por otro lado, el utilitarismo de Mill puede prestar fundamento al componente interno de la tercera pregunta, así como al externo mediante la idea de las sanciones. Existen sanciones externas e internas. Las externas son las fuerzas de premio o castigo alrededor de las personas que controlan las acciones de las personas mediante el miedo al dolor y la tendencia al placer. Ejemplos de este tipo de sanciones incluyen el favor o rechazo de nuestros semejantes. Según Mill, estos castigos o recompensas externos, ya sean físicos o morales pueden ser utilizados para reforzar la moralidad. El chequeo ético recomienda que pensemos lo que sucedería si nuestras decisiones fueran publicadas en los medios para que todos se enteraran. También incluye los sentimientos que nuestros amigos o familiares puedan tener como resultado de nuestra decisión. Claramente estos elementos se pueden catalogar como sanciones externas del utilitarismo que ayudan a actuar correctamente. Por otro lado, la sanción interna es un sentimiento en nuestro propio espíritu que mueve a las personas a hacer lo correcto y evitar lo incorrecto. Puede tomarse como nuestra conciencia, que permanecerá tranquila en tanto que se haga el bien, y que nos causará dolor y remordimiento cuando se actúe mal. El motivo del chequeo al hacer que el individuo se cuestione cómo se sentirá acerca de sí mismo al tomar una decisión específica no es otro más que el de llevar a un examen de la conciencia, claramente compatible con la idea de sanción interna de Mill.
La tercera pregunta del chequeo ético puede fundamentarse parcialmente en la teoría ética de Platón, pero por sus implicaciones externas, considero que las sanciones del Utilitarismo de Mill lo hacen de una forma más completa.
Tras el análisis realizado en este ensayo, se puede afirmar que el chequeo ético propuesto en “The Power of Ethical Management” (que funciona como guía en caso de confusión al enfrentar una decisión difícil) no tiene un único fundamento. Este chequeo está compuesto de tres preguntas principales que determinan si una decisión es correcta o incorrecta. La primera pregunta puede fundamentarse en la teoría de Thomas Hobbes, y la segunda en la teoría de John Stuart Mill. La tercera pregunta, sin embargo, puede fundamentarse en parte en las ideas de Platón, pero las sanciones de Mill proveen una base más completa. Aunque el utilitarismo parece tener superioridad sobre las demás teorías al fundamentar todo el chequeo, más parece que los autores del libro tomaron partes diferentes de diversas teorías éticas para darle sustento a sus ideas, aunque la presencia de la tradición inglesa es bastante clara.
[1] Blanchard, Kenneth y Peale Norman. The Power of Ethical Management. USA, New York: Ballantine Books, 1988. p 7.