9. La vida social
Fuente:
R. Yepes y J. Aranguren, Fundamentos de
antropología, pp. 181-189.
1. El carácter natural de la sociedad
n
El ser del hombre es co-existir, su ser es
ser-con otros, con el mundo. Las relaciones interpersonales no son un accidente
añadido.
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Pertenece a la esencia del hombre vivir en
sociedad. Por eso, para entender lo humano es imprescindible entender lo
social. “El que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia
autosuficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios”
(Aristóteles, Política, 1253a 27).
La sociedad como contrato
n
En los siglos XVII y XVIII se pensó que la
sociedad era una convención que el hombre se vio obligado a admitir, cuando
vivía aislado en un supuesto estado “natural”, y que la vida social descansaba
en un contrato inmemorial mediante el que los hombres se pusieron de acuerdo
para convivir, cediendo parte de sus derechos a cambio de seguridad.
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Este punto de partida suele generar una
determinada visión de la vida social: el individualismo.
2. El fin de la vida social y sus elementos
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La visión clásica de la vida social ponía como
fin de la ciudad la vida buena, y no sólo la convivencia, o el simple
vivir. El vivir bien supone la convivencia con otros, y ésta es obra de
la amistad.
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Los hombres se asocian no sólo para sobrevivir
y satisfacer sus necesidades materiales más perentorias, sino sobre todo para
alcanzar los bienes que forman parte de la vida buena.
El fin de la vida social
n
Según la visión aristotélica el fin de la vida
social es la felicidad de la persona.
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En consecuencia, la sociedad y sus
instituciones deben ayudar a los hombres a ser felices y plenamente humanos, es
decir, deben ayudarles a ser virtuosos.
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Es, pues, una finalidad positiva, y no la
meramente negativa de vigilar para que las personas no se hagan daño unas a
otras.
Las condiciones sociales
n
Dependiendo de cómo esté constituida una
sociedad, ésta puede favorecer o impedir la libertad y la felicidad, el
desarrollo de los que viven en ella.
n
Corresponde al conjunto de la sociedad, y no
sólo a cada individuo aislado, conseguir los bienes que constituyen la vida
buena para aquellos que están dentro de ella.
Los elementos de la vida social
n
La acción humana: la sociedad surge de los
intercambios de los hombres, de las relaciones que inventan entre ellos.
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El lenguaje: “esto es lo propio del hombre
frente a los demás animales: poseer él sólo, el sentido del bien y del mal, de
lo justo y lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria
de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad” (Aristóteles, Política,
1253a 7-8).
n
El dinero: elemento básico y término del cambio
3. Las instituciones y la autoridad política
n
El hombre organiza su sociedad (y así su vida) por
medio de instituciones: hay un reparto de tareas, cada quien asume unas y entre
los diversos miembros de esa sociedad se tejen unos principios de convivencia.
n
Estas instituciones surgen, se desarrollan y se
consolidan de modo propiamente humano cuando se da en ellas la autoridad
política.
Sociedad libre y democracia
n
La sociedad libre es una sociedad regida por la
autoridad política, en la cual todos tengan participación en el mando de las
tareas que les han sido asignadas, haciéndose dueños de ellas.
n
Democracia es una sociedad regida por este tipo
de relaciones humanas, que hacen crecer a los hombres en libertad.
4. Las instituciones como comunidades
n
Las instituciones (o las sociedades) se
convierten en comunidades cuando hay en ellas autoridad política y
comunicación. Esta última se puede definir como tener en común.
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Lo común es un bien compartido por muchos, y
entre éstos, lo racional es lo común por excelencia. Tener en común significa
participara en esos bienes, comunicarlos o recibirlos de otros. Esta es la
forma de vida social por excelencia.
Para ser comunidad
n
Si falta la comunidad en una institución, ésta
puede estar muy organizada y ser muy compleja, pero no tiene un verdadero
carácter de institución humana: hay comunidad (koinonía) cuando el que
manda y el que obedece comparten las razones, los fines y las motivaciones de
la tarea en común.
n
Una comunidad es una fuente de riqueza
interpersonal, en la medida en que sus miembros, además de sus propias vidas,
comparten las riquezas de la existencia de los otros miembros de grupo, con los
que se llega a tener un alma en común.
La muchedumbre solitaria y la fiesta
n
Estar juntos en un mismo lugar, para hacer cada
uno lo que le gusta, no es hacer vida en común. En todo caso, son muchedumbres
solitarias (hacen cosas iguales, pero se ignoran unos a otros; cada uno
busca su propia satisfacción).
n
La actividad comunitaria por excelencia es la fiesta:
alegrarse todos por un festejo común, que nos implica en la medida en que
explica nuestras propias raíces.
Los mismos fines y valores...
n
Lo que se comparte en una institución
comunitaria es querer los mismo fines y valores, y compartir los medios de que
se disponga para lograrlos.
n
Una institución es tanto más fuerte cuantos más
medios tenga para obtener sus fines y defender sus valores.
n
La tarea y la obra común se dirige a realizar,
incrementar hacia dentro, y difundir hacia fuera esos valores.
n
La integración en la comunidad significa
incorporarse a su tarea común y participar de sus bienes.
5. Los fines del hombre: tipos de instituciones
Cinco tipos de fines humanos y sus instituciones
correspondientes:
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La familia: institución humana básica
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La economía: el conjunto organizativo del plexo
instrumental, en cuanto está orientado a la subsistencia humana. Su expresión
más importante hoy en día: el mercado y la empresa
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Las instituciones jurídicas y políticas:
poderes (legislativo, judicial, ejecutivo)
Instituciones humanas
n
Instituciones educativas, asistenciales y
sanitarias.
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Instituciones culturales: arte, moral,
religión.