Cómo
las personas buenas toman decisiones difíciles
Por Moris A. Polanco (1)
"Con tantos libros de ética como existen en el mercado, ¿por qué tomarse la molestia de traducir y publicar uno más?". Este fue mi primer pensamiento cuando vi el libro de Rushworth Kidder Cómo las personas buenas toman decisiones difíciles. Resolviendo los dilemas de la vida ética (2). Del autor me parecía recordar que dirige un centro de investigaciones éticas en Maine; un tal Institute for Global Ethics, que desarrolla programas de entrenamiento ético para comunicadores sociales. "¿Qué podía tener de nuevo este libro que lo hiciera digno de una edición castellana?". Con esta pregunta en mente, empecé su lectura reposada, hace ya varios meses. Lo que descubrí me sorprendió gratamente. Explicaré por qué.
Para empezar, no se trata de un manual de ética en sentido clásico. No espere usted encontrar allí definiciones sobre el bien y el mal, o sobre la conciencia y la libertad. Es un libro práctico, escrito por alguien que conoce muy bien los dilemas en que la gente común y corriente suele encontrarse hoy en día. Pero no piense que se trata de un libro más de motivación como los que se encuentran por docenas en nuestras librerías. Hay argumentos y diálogo con las más importantes tradiciones y teorías éticas. Para ilustrar este punto, copio un tanto al azar del índice analítico (cosa de agradecer, pues muchas traducciones omiten este importante elemento): aborto, utilitarismo, San Agustín, amor cristiano, Aristóteles, Bentham, Sissela Bok, Geoge Bush, castidad, imperativo categórico, ley sobre fraudes y abusos computacionales, códigos de ética, fortaleza, individuo versus comunidad, Kant, lealtad, John Stuart Mill, pensamiento solidario, John Rawls, SIDA, Sócrates, tentaciones morales, valores centrales, relativismo, verdad.
Lo que hace original el libro de Kidder, me parece, es su enfoque. El título ya lo anuncia: cómo las personas buenas toman decisiones difíciles. No trata Kidder de convencernos de la necesidad del comportamiento ético en la sociedad actual. Da por supuesto que sus lectores son personas buenas; personas que tienen una especial sensibilidad por la dimensión ética de la vida (¿quién si no se pondría a leer un libro de ética?). Los dilemas que Kidder presenta no son aquellos en los que hay que escoger entre el bien y el mal; esos no son dilemas, dice Kidder: son tentaciones. Los auténticos dilemas se presentan cuando tenemos que escoger entre dos bienes: justicia versus compasión, corto plazo versus largo plazo; individuo versus comunidad; verdad versus lealtad. El núcleo del libro lo constituye la discusión y ejemplificación de estos dilemas que Kidder considera paradigmáticos. Tomemos un caso:
"Carta de recomendación. Como ejecutivo en una empresa manufacturera de mediano tamaño, Cal a menudo debe asociarse con Harry, quien trabaja para una de las unidades que Cal supervisa. El y Harry viven en la misma comunidad, sus hijos asisten a la misma escuela, ambos son muy apegados a sus familias, y a menudo asisten a los mismos eventos sociales. Es más, ambos son aficionados al golf y juegan juntos con regularidad. A lo largo de los años, han llegado a formar una amistad muy firme, reforzada por el hecho de que sus esposas son también muy amigas.
Un día, Cal queda profundamente consternado al enterarse de que Harry ha sido vinculado con ciertas irregularidades financieras en la empresa. El problema, aunque serio, deja algún margen para la duda: Existen razones para pensar que Harry quedó confundido por ciertos detalles regulatorios, aunque es posible que posteriormente no haya sido completamente honesto, al tratar de ocultar el enredo. No obstante, después de lo que Cal considera una investigación y auditoría bastante cuidadosa, Harry es despedido de su trabajo.
Antes de irse, visita a Cal y le pide una carta de recomendación.
¿Qué debe hacer Cal? (…)" (pp. 113-114).
El autor propone este caso como un ejemplo de conflicto de valores, de verdad versus lealtad: "la verdad lo obliga a describir a Harry como un riesgo financiero (…) La lealtad lo impulsa a minimizar el tema financiero, y concentrarse en las otras muchas cualidades positivas que Harry posee" (p. 114).
No todos están de acuerdo en que el método de los casos y de los dilemas sea el mejor para desarrollar la sensibilidad ética. Se corre el riesgo de considerar la ética como una técnica que nos permitE aplicar la fórmula más adecuada para cada contexto y situación. Estoy fundamentalmente de acuerdo con esta crítica. Pienso que no podemos descuidar la teoría, como tampoco podemos descuidar el cultivo del espíritu. Kidder no cae en la trampa de ofrecer recetas para la resolución de los dilemas éticos; ofrece únicamente principios. Esos principios son:
"1. ‘Haz aquello que convenga al mayor número posible de personas’ (pensamiento utilitario).
2. ‘Sigue tus principos más elevados’ (pensamiento categórico).
3. ‘Haz lo que quisieras que los demás hagan contigo’ (pensamiento solidario)" (p. 146).
Posiblemente para una persona de cultura media la presentación que hace Kidder de las fuentes filosóficas de estos principios baste y sobre. Un universitario o universitaria que aspire a una formación humanística sólida reclamará más. Pero es un buen principio.
En cuanto a los valores que Kidder promueve en su libro, son valores sanos, acordes con la ética cristiana –me parece. Sobre la espinosa cuestión del aborto, se limita a decir que la discusión debe resolverse en otro campo: en el de la antropología ("¿Cuándo empieza la vida [humana]?", p. 92). En el campo de las virtudes, aboga por la confianza, la fortaleza y la moderación de los deseos (pp. 55-61). No es de extrañar, entonces, la posición que asume respecto a la castidad y la procreación:
"Castidad. (…) Aunque popularmente se considera algo anticuado, el concepto es básico para cualquier consideración de la sexualidad. ¿Por qué? Porque si la castidad fuera irrelevante, tendríamos que suponer que la actividad sexual es algo indiscutiblemente bueno que debería practicarse sin restricciones. Si se diera rienda suelta a este tipo de libertinaje, destruiría el compromiso, el afecto, y la confianza – cualidades que caracterizan a las relaciones humanas más íntimas.
Procreación. Con el desarrollo de anti-conceptivos, las relaciones sexuales se han independizado cada vez más de sus consecuencias naturales – embarazo y procreación. Pero el amor, el sexo, y la perpetuación de la humanidad están íntimamente ligados. Pretender lo contrario equivale a fragmentar un pacto social inmensamente poderoso" (p. 190).
En el último capítulo ("La Ética en el Siglo XXI"), Kidder toma partido respecto a los dilemas paradigmáticos que utilizó como ejes para la exposición de los dilemas: "Oligado a escoger entre verdad y lealtad, yo (manteniendo lo demás constante), optaría por la verdad (…). Obligado a escoger entre el individuo y la comunidad, yo tendería (manteniendo lo demás constante) a inclinarme en favor de la comunidad (…). Obligado a escoger entre corto y largo plazo, yo (…) favorecería el largo plazo (…). Obligado a escoger entre justicia y compasión, (…) me quedo con la compasión" (pp. 215-217). Con esta toma de postura busca el autor dejar claro que no favorece ningún tipo de relativismo. "Al final – concluye – nuestra ética define la manera en que participamos en la comunidad que nos rodea. Sin embargo, también es una construcción profundamente personal, desarrollando en cada uno de nosotros poderosos estándares y prácticas. Nos pide que seamos imparciales. Sin embargo, exige que nos comprometamos – que tengamos, en otras palabras, un punto de vista" (p. 215).
Aunque la edición en general es buena (no se caen las hojas, el papel y la impresión son buenas), he notado algunos errores de mecanografía, como en los pie de página pares, que no corresponden exactamente al título del libro. No estoy del todo de acuerdo con los criterios ortográficos del traductor (el uso de mayúsculas, sobre todo), pero al menos los sigue con consistencia. También pienso que la numeración de las notas finales y del índice debería de ser corrida.
Notas
(1) Profesor de filosofía de la Facultad de
Ciencias Económicas. Actualmente dicta las asignaturas Teorías Éticas Éticas
y Filosofía del hombre.
(2) Guatemala: Universidad Francisco
Marroquín, 1998. Trad. de Julio Cole. 236 pp. Original: How Good People Make
Tough Choices. New York: William Morrow, 1995.